Sinopsis

EL GRITO DEL AGUA: JOAQUIN COSTA

 

MONÓLOGO A “DOS VOCES”

 

 

 

SINOPSIS

 

Joaquín Costa (1846 -1911) nace en el pueblo aragonés de Mozón y pasa gran parte de su niñez y adolescencia en Graus, cercano a Monzón, Barbastro y Huesca.

 

Este monólogo, “El grito del agua” retrata a un Costa en el momento de su muerte, junto a él aparece un joven, que descubrimos enseguida, en las primeras réplicas, que encarna a un Costa joven que complementará el  itinerario dramático del monólogo. Ya en e1 arranque Costa viejo aclara su circunstancia final: “Me he muerto como Agamenón el padre de Elektra o Marat el Jacobino (se refiere a su deceso en la bañera) aunque yo he tenido un matador diferente, más refinado, que sabe administrar el fin en proporción al dolor de. la vida, y conmigo fue muy duro”. Costa desde muy joven padeció de una distrofia muscular progresiva que le afectó a su brazo derecho.

 

Efectivamente, en la obra se refleja toda la dimensión de su tragedia personal, tanto física como social y política. Intentó siempre el cambio de la sociedad de su tiempo que no le gustaba, una época en la que el poder plutocrático gobierna a los gobernadores. Tiempos en que los intereses financieros y el caciquismo influyen decisivamente en 1os gobiernos y Costa, en este ambiente, vivió con dignidad y fue respetado y su influencia llegó a las más altas cotas del estado, siendo muy popular, sobre todo, entre las clases menos favorecidas. En la obra en ningún momento se separa lo intelectual de lo efectivo, pues ambas facetas estuvieron unidas en la vida del personaje. Se relata minuciosamente su itinerario juvenil tan importante para. nuestro protagonista: Desengaños amorosos y académicos, pero también logros. Así dice: “Empecé a vivir cuando España había llegado al límite de la decadencia y llegué a la madurez mental cuando esa decadencia degeneró en catástrofe”: Cuba, Fi1ipinas, etc.

 

Una de las constantes preocupaciones de Don Joaquín fue siempre el agua. El agua como posibilidad de riqueza para la agricultura y la industria. El agua de aquellas nieves de las montañas pirenaicas dominadas y encauzadas en pantanos y canales capaces de transformar los desiertos aragoneses en vergel para su tierra: Despensa, escuela, libertad como aspiración para la España entera.

 

Lo más destacado de esa vida contado a través de una larga conversación entre su juventud y vejez, sin olvidar la niñez que él evoca, pero que no llegará nunca: ¿Te vas? Le pregunta el viejo al joven al final de la obra. Sí, tan sólo vine para ayudarte a recordar y … en parte lo he logrado. Y le contesta el viejo: ¿Y el niño, no va a venir el niño? Me habría gustado recordar la niñez de Monzón y Graus… dura por la hambruna pero muy hermosa. Y le contesta el joven: Aún hay tiempo. Posiblemente cuando yo me marche aparezca a tu lado…

 

Pero ya digo, nunca llegará y pocos párrafos después termina la obra, recordando a sus amigos oscenses de juventud, mientras camina hacia la bañera para completar su fin.

 

Costa está enterrado en el cementerio de Torrero de la ciudad de Zaragoza, en el mausoleo construido extramuros del cementerio católico, fuera del límite de lo que se considera tierra sagrada.

 

ALFREDO CASTELLÓN